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Con el fin de difundir y dar a conocer las experiencias educativas desarrolladas en nuestra comunidad, compartimos a continuación las diferentes actividades y espacios en los que nuestros alumnos aprenden, crean, investigan, debaten y producen en su día a día:

La importancia del desayuno

Compartimos a continuación un artículo publicado en crecerfeliz.es que nos enseña acerca de la importancia que tiene el desayuno en los niños escolarizados y cómo esta primer comida marcará su estado de ánimo y energía para el resto del día.

La importancia del desayuno

Hacer bien esta primera comida del día es indispensable para tener ánimo y energía a la hora de jugar, para rendir en la escuela y para prevenir la obesidad.


¡A desayunar!

No siempre damos al desayuno la importancia que se merece. Descubramos por qué es tan importante comer bien a primera hora.

Los niños empiezan muy temprano su actividad, tanto física como intelectual, y eso requiere mucha energía. Por eso, para que puedan afrontar bien el día es vital que tomen un buen desayuno. Su aporte calórico debería representar el 25% del total de la dieta del niño, casi igual que la comida (30%) o la cena (30%), repartiéndose el 15% restante entre el tentempié de media mañana y el de la merienda.

El desayuno es tan importante que incluso condiciona el aprendizaje. De hecho, según un estudio de la Asociación Española de Pediatría los niños que no desayunan son más apáticos y tienen un menor rendimiento escolar. “Los profesores identifican fácilmente a los alumnos que no han desayunado bien. Se los ve con menos energía”, explica Marina Llobet, dietista-nutricionista del servicio de Endocrinología del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Por otro lado, un desayuno completo y equilibrado es el mejor antídoto contra la obesidad infantil. Está demostrado que la prevalencia de obesidad es superior en las personas que no desayunan o que lo hacen mal, ya que llegar con demasiada hambre al mediodía suele provocar que se coma peor (más grasas) y más de lo necesario. Además, la mala distribución de las comidas aumenta la probabilidad de que el cuerpo asimile la grasa en vez de quemarla. Y la falta de energía limita la actividad en los juegos y predispone al sedentarismo. Los datos del Ministerio de Sanidad de España cifran en un 8,5% la tasa de niños obesos (entre 2 y 17 años) y en un 18,2% la de niños con sobrepeso. Y hay una alta probabilidad de que el niño obeso sea un adulto obeso.


Componentes para un buen desayuno

Al preparar el desayuno de tu hijo recuerda que debe estar compuesto por un lácteo, un farináceo (cereal) y una fruta.

Además, puedes incluir ocasionalmente algún embutido bajo en grasas (jamón dulce o serrano). Los lácteos aportan proteínas, calcio y vitaminas A, D y B. Los farináceos, hidratos de carbono (que dan energía), vitaminas y minerales. Y la fruta, hidratos de carbono, vitaminas y fibra. Hay que variar las combinaciones dentro de estos tres grupos.

Con los lácteos, por ejemplo, no te limites a la leche, altérnala con el queso fresco o semicurado o el yogur. Otra opción son los postres lácteos, como las natillas, pero como tienen mayor aporte de grasa lo ideal es que sean una elección más puntual.

En los farináceos puedes variar entre pan, tostadas, cereales o galletas. Y de vez en cuando, como extra, puedes darle magdalenas o un bollo. Algunos cereales tienen mucha azúcar, mira su composición, porque a veces sorprende. Por ejemplo, en contra de lo que se cree, los de muesli suelen contener bastante y, en cambio, los de arroz con chocolate, no.

Por último, la fruta. Suele faltar en nuestra dieta y sin embargo es muy necesaria. Además de su riqueza en vitaminas y fibra, tiene la función de enseñar a masticar al niño. Puedes darle la fruta troceada, en zumo o en compota. Y lo ideal es que elijas frutas de temporada.


Reglas de oro y errores a evitar

Aunque todos intentamos hacerlo lo mejor posible, hay veces que por las prisas del día a día no le dedicamos especial atención al desayuno. Te ayudamos a que tus hijos empiecen el día con un rico y saludable aporte de energía.

Tres reglas de oro

Además del contenido, también es importante la forma de dárselo:

  • Dedícale tiempo. Entre 20 y 30 minutos, para un desayuno completo. Si has tenido algún problema y no os da tiempo a desayunar en casa, prepara algo que se pueda comer en el coche, como unas tostadas con jamón y un yogur bebible. No es lo ideal, pero es mejor que llegar al cole con el estómago vacío.
  • Desayunad juntos. Lo ideal es que el niño no desayune solo: hablar y compartir mesa convertirá esta comida en un momento de conexión. Y así tu hijo no necesitará otros estímulos, como ver la tele.
  • El sitio sí importa. “Nada de estar sentado en el sofá o tirado por la alfombra”, advierte Llobet. Además de alimentarle, estás educando a tu hijo en el hábito de comer bien.

Errores a evitar

Estos son, según la doctora Marina Llobet, los fallos más comunes:

  • Darle demasiada cantidad. Un vaso de leche entero para un niño de 3 años, si además toma fruta y galletas, puede ser mucho. Si se toma bien la mitad o tres cuartos, no hay que obligarle a beber más.
  • Ser muy monótonos. La variedad es tan importante como la cantidad. Algunos niños dejan de comer simplemente porque se aburren. Prueba a cambiar el menú introduciendo cada día distintas frutas o cereales: supondrá un aliciente para él y su dieta será más equilibrada.
  • Castigarle o amenazarle si no come. Estas medidas no son las más adecuadas. Según explica la psicóloga infantil Montse Domènech en ¡A comer! (editorial Plaza & Janés), las felicitaciones o los premios materiales o afectivos dan mejor resultado.
  • Dejarle decidir. Un 24% de los niños deciden qué desayuno quieren tomar. Preguntar al pequeño por una preferencia (¿quieres leche o yogur?, o ¿una pera o una manzana?) está bien, pero dejarle a él la responsabilidad de la elección, no.

FUENTE: crecerfeliz.es

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